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El cuento de inviernoEl cuento de invierno (1610) fue, sin duda, el más popular de los romances de su época. Se puso en escena más de siete veces durante los reinados de Jacobo I y su hijo Carlos I, antes de ser decapitado en pleno siglo XVII. En esta obra no hay a quien culpar de la locura de Leontes producto de los celos. Sólo y su alma cosa que nos aterra, intenta destruir lo que más quiere: su hijo muere de tristeza, Hermiona su esposa da a luz a una hija que la abandonan en Bohemia y ella se colapsa y parece que muere en el palacio de Leontes en Sicilia. Esto sucede en la primera parte y vemos los efectos pavorosos de esos celos infundados en este cuento de espíritus y duendes, en esta historia que, por ser triste, se debe ser contada en el invierno. La segunda mitad se convierte en una comedia, en una historia de amor pastoril en el campo de Bohemia, entre Perdita, la hija abandonada y el príncipe Florisel, hijo de Políxenes el amigo íntimo de Leontes acusado por este rey de haber seducido a su esposa. Escrita con un nuevo estilo, se encuentran una que otra frase con una estructura fractal, entre otras de las herramientas que usa en estas últimas obras. El final es feliz, pues se permite la posibilidad de que el hombre tenga una segunda oportunidad, y así Leontes puede, hasta cierto punto, recuperara a su esposa y a su hija. El discurso de Leontes cuando enloquece de celos es una joya de la poesía dramática en donde el poeta se expresa de una nueva forma, exigiéndole al público una mayor participación en donde asocia la estructura del lenguaje con los estados de ánimo de quien los esté diciendo. Es un cierre con broche de oro el que hace William Shakespeare con este «romance» al final de su vida profesional. CONTENIDO:A manera de Prólogo Primera edición: septiembre, 2007 El Globo Rojo, México. 96 páginas |
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