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La fierecilla domadaLa trama de La fierecilla domada (1593-4) es clara como el agua: el señor Petruchio viaja desde Verona a la casa de su amigo Hortensio en Padua, para buscar una esposa que le ofrezca una buena dote, pues «ha muerto Antonio, mi padre le dice a Hortensio, y he decidido acometer la difícil empresa de casarme y prosperar cuanto me sea posible». Al ver a este hombre su amigo Hortensio, cree encontrar al candidato perfecto para conquistar a Catalina, la fierecilla de esta obra y la hija mayor del señor Bautista, hombre acomodado de Padua que pospuso la boda de Blanca, su hija menor, hasta que casara Catalina la mayor. Por eso, la recatada, modesta e hipócrita Blanca, tiene que contener sus impulsos, deseos y ambiciones como buen malabarista, de los tres pretendientes que en un momento dado la acosan: el viejo Gremio representante isabelino de Pantalón, miembro activo de la commedia dellarte medieval; Hortensio, el amigo de Petruchio, y, el recientemente deslumbrado y atravesado por la flecha de Cupido, Lucencio, un joven recién llegado de la lejana Lombardía para estudiar en esa ciudad, reconocida como la «cuna del arte.» Por si alguien dudaba de la capacidad de Petruchio para seducir a Catalina, cuando están frente a la casa de Bautista les dice que no se preocupen, que él es un hombre con experiencia, que, entre otras cosas ha escuchado el rugir a los leones, al mar agitado por los vientos, al herido enfurecido jabalí gritar de rabia y al estampido del cañón en pleno campo de batalla. Y ahora estos hombres creen que se va a asustar con esta mujer, que no puede hacer en la oreja la mitad del ruido de una castaña cuando estalla en el fuego de un labriego Y así empieza esta doma que termina con un final feliz. Es una comedia y es deliciosa. CONTENIDO:A manera de prólogo Primera edición: mayo, 2005. El Globo Rojo, México. 124 páginas. |
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