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CoriolanoCoriolano (1606) es una obra «seca como el hueso», como dice Jan Kott, y es una de las menos populares e incomprendidas entre el público pero, su calidad se manifiesta cuando podemos comprobar que todavía en este siglo XXI sus diálogos tienen vigencia en esos personajes que se supone viven en el siglo V a.E, y que fueron escritos a principio del siglo XVII, sólo para poder ver con mucha claridad las intrigas, las rebeliones y la manipulación de las masas, así como la vanidad de un noble General romano que no entende a los representantes del pueblo, unos cobarsees y lambiscones buenos para nada. Su talón de Aquiles es la dependencia que tiene con Volumnia su madre, una noble romana que lo manda al campo de batalla primero y luego, a la campaña política como candidato a Cónsul, hasta que pierde la vida. Si comparamos el orgullo del Coriolano con el de algunos de los actuales dirigentes podremos concluir con Shakespeare de que: no hay un solo culpable, pero todos tendrán que sufrir las consecuencias. Hay diálogos donde vemos con claridad su relación con su madre cuando le dice, casi al final de la obra: No, así no, madre, ¿dónde está tu coraje de antaño? Solías decirme que la extrema adversidad es la gran prueba del alma y también me decías que el hombre vulgar, sólo soporta penas vulgares, y que en un mar en calma todas las embarcaciones flotan con igual maestría; que los golpes de la fortuna, cuando más arrecian, requieren de un trato noble por quien los soporta. Solías abrumarme y me decías que todos estos preceptos hacían invencible al corazón que los hizo suyos. Por esto nos imaginamos que Freud tomó nota de esta actitud. CONTENIDO:Prólogo Primera edición: febrero, 2005. El Globo Rojo, México. 168 páginas. |
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